PAZ INTERNA.
Hoy cerca del ocaso, te agradezco vida
porque nunca me diste esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida,
porque veo el final de mi camino
que yo fui el arquitecto de mi destino.
Si extraje la miel o la hiel de las cosas
fue porque puse en ellas hiel o mieles sabrosas.
cuando planté rosales coseché rosas.
Cierto, a mi lozanía va a seguir el invierno,
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé, sin duda, largas noches de mis penas;
más no me prometiste tu sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas, muy serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en PAZ!
Amado Nervo
REFLEXIONEMOS.
Después de que hayáis leído este pensamiento podemos decir y analizar el valor de cada persona y su autoestima,
LA PERSONA VALE POR LO QUE “ES”, NO POR LO QUE TIENE O POR EL LUGAR QUE OCUPA DENTRO DE LA SOCIEDAD. ESTO ES UNA REALIDAD, PERO NO QUEREMOS DARNOS CUENTA DE ELLA.
Ante esto, tenemos que decirnos a nosotros mismos a nuestro interno YO. Tú eres una persona y por ese hecho eres el único el irrepetible. No hay nadie como tú, en eso está tu gran valor. Tus actos valen porque son únicos, lo que tú hagas o dejes de hacer nadie lo podrá hacer como yo.
Al darme cuenta del valor que tengo y sabiendo que yo soy una persona, debo preguntarme, ¿en verdad me valoro, me estimo, y si, al igual que le doy un valor especial a otros, me lo doy también a mí mismo? Ahora bien, después de hacernos estas preguntas surgen otras más incisivas ¿REALMENTE YO ME ACEPTO? ¿YO DISFRUTO DE SER QUIÉN SOY?, ¿ENCUENTRO SENTIDO Y SATISFACCIÓN EN SER COMO SOY?
Analicemos estas tres interrogantes; cada uno de nosotros puede trazar su propio destino en cuanto a lo que quiere ser como persona.
La gente es feliz porque el primer síntoma de la felicidad es como un círculo vicioso en donde la autoestima da felicidad y la no aceptación de la misma produce tristeza.
Cuando las personas van hacia los demás fácilmente, cuando más se acercan piensan que ellos son aceptados, esta gente, podemos asegurar que disfrutan de la soledad, porque al aceptar felizmente estar solos los llena de una paz tranquila y llena de amor, mientras que para los que son repelentes hacia la sociedad, la soledad es dolorosa, triste y llena de amargura.
Los que siempre están abiertos a ser amados, son capaces al mismo tiempo de ser agradecidos y regresar ese amor como rebote de su felicidad.
Tienen el valor agregado de ser como son, auténticos. Debo decir ante esto que no tendrán que cargar con un gran juego de máscaras, como las que los otros, cargan para aparentar.
Se aceptarán como son en el mismo instante, con lo que les está afectando, con lo que les está haciendo felices, con sus errores y sus cualidades, no pueden permitirse el lujo de que los amen por lo que fueron o serán, sino por lo que son en este momento.
Saben reírse de si mismos, de su fragilidad, porque su autoestima está tan alta que reconocen hasta donde pueden llegar sin que les falte la libertad para su condición humana.
Tienen tanta habilidad de reconocer y atender sus propias necesidades de superación, que buscan la vida equilibrada y balanceada para cumplir sus necesidades físicas, emocionales, intelectuales, sociales y espirituales, de esta forma podemos decir que son autodeterminados, piensan y actúan, no por lo que les digan sino por lo que ellos están convencidos de lo apropiado y correcto, en una palabra sencilla y pura, están en contacto directo con la realidad en que viven, se respetan a si mismos y exigen que los demás lo hagan, afirmando su derecho de ser tomados muy seriamente.
Concluyendo, SON ÚNICOS E IRREPETIBLES.
De esta forma puedo decir lo siguiente: LO QUE “YO” SOY Y LO QUE HAGO, NADIE PODRÁ HACERLO POR “MI”.
MUESTRO DESÉO ES QUE TODOS SEÁIS FELICES COMO DICE EL ESCRITO, AHORA Y SIEMPRE.
José Ramón González García.
Monxu.