NUESTRA IMPERFECCIÓN.
Entre penas, alegrías, llantos y risas, se fueron pasando doce meses, con su cargamento de días, semanas y muchas, muchas horas.
Los hombres en su albedrío pese a la supuesta madurez que nos da la inercia, acabamos siempre por caer como cualquier inexperto de ver pasar el tiempo sin reparar en él, del por qué, de los estados de ánimo que nos dieron y nos dan LUZ Y SOMBRAS.
A partir del primer día de Enero del 2009, iniciamos un año más en nuestras vidas y como siempre ocurre en este acontecimiento, lamentaremos lo que no hemos podido o querido cumplir durante el año 2008 y mi pregunta es ¿Renovaremos aquellas promesas que no cumplimos, sea por la causa que haya sido, o como acostumbramos, lo dejamos todo al tiempo que sigue y sigue pasando? Como nos sucede cada año, las cosas fáciles las proyectamos y las realizamos, pero aquellas que se requiere una entrega, responsabilidad y sacrificio, se la dejamos a nuestro amigo el tiempo. ¿Os acordáis de las palabras de siempre? ¡Mañana lo veremos!. Hay un dicho que escuchaba a mi Padre, que decía ¡No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque quizás mañana no lo puedas hacer¡ ese amigo el tiempo se encargará de cubrirnos con el olvido y el hastío, porque ¿qué puede pasar?, las promesas las vemos como son ¡promesas y nada más!, que por el hecho de haberlas proyectado mentalmente, carecen de testigo fuera de nuestras conciencias que en determinado momento del tiempo nos puedan reprochar a nuestro razonamiento, que supuestamente todos tenemos.
Con el crepúsculo del día 30 de Diciembre del 2008, se va diluyendo todo lo que no hemos logrado, aunque no por frustrado carece de importancia, hubo fracasos que dolieron, que dejaron huella y que por ser fresca y profunda aún tiene las huellas de la tristeza ligada a la desesperanza, a pesar de que entre sombras se esfumó el fantasma del llanto, aún hay quienes llevan el eco de aquellos sollozos, porque la pérdida no fue de una ilusión, de un proyecto, fue algo más allá de la comprensión, fue alguien con quien se compartió sueños, alegrías y el destino con incertidumbre de seres que fueron nuestra vida misma y ante el finas de su destino los vimos partir sin poder hacer nada.
Ese 30 de Diciembre del 2008, habrá en el seno de las familias la evocación de los seres amados ausentes, el silencio de aquellas voces y risas que en el hogar ya no se escuchan, ellos también se fueron con el tiempo, con el año, la pérdida ha sido definitiva, la llaman el viaje sin retorno, aunque también esa noche aún sin poder evitarlo, despertarán nuestras conciencias y nos preguntará, ¿qué hicimos por los que se fueron, y de qué forma participamos en su felicidad? ¿Nos lastimaron y los perdonamos o los hemos lastimado? Todo esto llegará a nuestras mentes, se escuchará la voz de ¡qué tanta verdad de honestidad hay para aceptar la verdadera realidad!.
Todos llevamos verdades que nos duelen, secretos que nos pesan, un pasado que como gota de agua, golpea y golpea insistentemente nuestros errores, ¿Qué importa que eso sea un estigma que todos llevamos dentro de nuestro interior?. Sólo nos debe importar el nuestro, el que nos acompaña las doce horas del día y las doce horas de la noche cuando no dormimos, del que podemos librarnos de la muerte, desprendámonos de él, la verdad es tan fácil, como mirar en la vida lo blanco y lo negro, el ser víctima o victimario, pero si bien es cierto, que hay situaciones circunstanciales o fortuitas, que nos llevan a la poca cómoda posición de responsables en casos de la vida donde es solo eso, unas circunstancias, por eso la vida nos enseña, pero no aprendemos a practicar la humildad, todo lo volvemos soberbia, somos dolidos cuando nos ofenden y soberbios cuando ofendemos.
Pasarán otros 365 días del año 2008, y seguirán pasando otros años y otros años de la misma forma, mucho nos enseñan, pero poco aprendemos de ellos, lo que modela es aplicar siempre aquella expresión que abunda en nuestra sociedad. “Vemos la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga que llevamos dentro”, nos negamos a aceptar, dentro de nuestros propósitos, esa humildad que nos pide tolerancia y comprensión, pero en cambio nos duele cuando no hay para nuestros errores, no aprendemos de la vida lo necesario para hacer un mundo mejor, queremos que todo cambie para nuestro bien, queremos cambios y mas cambios, sentados en la silla del gran juez, solo pedimos y pedimos, olvidándonos de lo más importante y esencial y que tenemos al alcance de nuestras manos:
Reflexionemos, ¡Qué aportamos nosotros para que haya ese cambio, el cual debe empezar por cada uno de nosotros! ESA ES LA TAREA PARA EL AÑO 2009.
Para comenzar el año 2009, deseo haceros una Reflexión que me vino a la memoria mientras escribía este mensaje.
La felicidad de la vida es como una flor que arrancamos de su planta para admirarla, disfrutarla y darle el acomodo perfecto para lucirla. Tristes deben ser las flores que se marchitan en su tallo sin que hayan proporcionando alguna satisfacción a nadie, por esta razón os digo que las personas son felices cuando dan algo de sí mismas y si del pasado podemos extraer mieles de los buenos recuerdos, dejemos que los malos se marchiten en el tallo de la indiferencia, a todas partes nos acompaña la pesada carga del porvenir y del pasado, demos paso al tiempo de lo bueno de hoy. Como decía Séneca: “El tiempo cura lo que la razón no puede curar”
QUE COMENCÉIS EL AÑO FELIZMENTE Y QUE TODOS LOS PROPÓSITOS SEAN REALIZABLES, ES EL DESEO DE Montxu.
NUESTRA IMPERFECCIÓN.
Entre penas, alegrías, llantos y risas, se fueron pasando doce meses, con su cargamento de días, semanas y muchas, muchas horas.
Los hombres en su albedrío pese a la supuesta madurez que nos da la inercia, acabamos siempre por caer como cualquier inexperto de ver pasar el tiempo sin reparar en él, del por qué, de los estados de ánimo que nos dieron y nos dan LUZ Y SOMBRAS.
A partir del primer día de Enero del 2009, iniciamos un año más en nuestras vidas y como siempre ocurre en este acontecimiento, lamentaremos lo que no hemos podido o querido cumplir durante el año 2008 y mi pregunta es ¿Renovaremos aquellas promesas que no cumplimos, sea por la causa que haya sido, o como acostumbramos, lo dejamos todo al tiempo que sigue y sigue pasando? Como nos sucede cada año, las cosas fáciles las proyectamos y las realizamos, pero aquellas que se requiere una entrega, responsabilidad y sacrificio, se la dejamos a nuestro amigo el tiempo. ¿Os acordáis de las palabras de siempre? ¡Mañana lo veremos!. Hay un dicho que escuchaba a mi Padre, que decía ¡No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque quizás mañana no lo puedas hacer¡ ese amigo el tiempo se encargará de cubrirnos con el olvido y el hastío, porque ¿qué puede pasar?, las promesas las vemos como son ¡promesas y nada más!, que por el hecho de haberlas proyectado mentalmente, carecen de testigo fuera de nuestras conciencias que en determinado momento del tiempo nos puedan reprochar a nuestro razonamiento, que supuestamente todos tenemos.
Con el crepúsculo del día 30 de Diciembre del 2008, se va diluyendo todo lo que no hemos logrado, aunque no por frustrado carece de importancia, hubo fracasos que dolieron, que dejaron huella y que por ser fresca y profunda aún tiene las huellas de la tristeza ligada a la desesperanza, a pesar de que entre sombras se esfumó el fantasma del llanto, aún hay quienes llevan el eco de aquellos sollozos, porque la pérdida no fue de una ilusión, de un proyecto, fue algo más allá de la comprensión, fue alguien con quien se compartió sueños, alegrías y el destino con incertidumbre de seres que fueron nuestra vida misma y ante el finas de su destino los vimos partir sin poder hacer nada.
Ese 30 de Diciembre del 2008, habrá en el seno de las familias la evocación de los seres amados ausentes, el silencio de aquellas voces y risas que en el hogar ya no se escuchan, ellos también se fueron con el tiempo, con el año, la pérdida ha sido definitiva, la llaman el viaje sin retorno, aunque también esa noche aún sin poder evitarlo, despertarán nuestras conciencias y nos preguntará, ¿qué hicimos por los que se fueron, y de qué forma participamos en su felicidad? ¿Nos lastimaron y los perdonamos o los hemos lastimado? Todo esto llegará a nuestras mentes, se escuchará la voz de ¡qué tanta verdad de honestidad hay para aceptar la verdadera realidad!.
Todos llevamos verdades que nos duelen, secretos que nos pesan, un pasado que como gota de agua, golpea y golpea insistentemente nuestros errores, ¿Qué importa que eso sea un estigma que todos llevamos dentro de nuestro interior?. Sólo nos debe importar el nuestro, el que nos acompaña las doce horas del día y las doce horas de la noche cuando no dormimos, del que podemos librarnos de la muerte, desprendámonos de él, la verdad es tan fácil, como mirar en la vida lo blanco y lo negro, el ser víctima o victimario, pero si bien es cierto, que hay situaciones circunstanciales o fortuitas, que nos llevan a la poca cómoda posición de responsables en casos de la vida donde es solo eso, unas circunstancias, por eso la vida nos enseña, pero no aprendemos a practicar la humildad, todo lo volvemos soberbia, somos dolidos cuando nos ofenden y soberbios cuando ofendemos.
Pasarán otros 365 días del año 2008, y seguirán pasando otros años y otros años de la misma forma, mucho nos enseñan, pero poco aprendemos de ellos, lo que modela es aplicar siempre aquella expresión que abunda en nuestra sociedad. “Vemos la paja en el ojo ajeno, pero no vemos la viga que llevamos dentro”, nos negamos a aceptar, dentro de nuestros propósitos, esa humildad que nos pide tolerancia y comprensión, pero en cambio nos duele cuando no hay para nuestros errores, no aprendemos de la vida lo necesario para hacer un mundo mejor, queremos que todo cambie para nuestro bien, queremos cambios y mas cambios, sentados en la silla del gran juez, solo pedimos y pedimos, olvidándonos de lo más importante y esencial y que tenemos al alcance de nuestras manos:
Reflexionemos, ¡Qué aportamos nosotros para que haya ese cambio, el cual debe empezar por cada uno de nosotros! ESA ES LA TAREA PARA EL AÑO 2009.
Para comenzar el año 2009, deseo haceros una Reflexión que me vino a la memoria mientras escribía este mensaje.
La felicidad de la vida es como una flor que arrancamos de su planta para admirarla, disfrutarla y darle el acomodo perfecto para lucirla. Tristes deben ser las flores que se marchitan en su tallo sin que hayan proporcionando alguna satisfacción a nadie, por esta razón os digo que las personas son felices cuando dan algo de sí mismas y si del pasado podemos extraer mieles de los buenos recuerdos, dejemos que los malos se marchiten en el tallo de la indiferencia, a todas partes nos acompaña la pesada carga del porvenir y del pasado, demos paso al tiempo de lo bueno de hoy. Como decía Séneca: “El tiempo cura lo que la razón no puede curar”
QUE COMENCÉIS EL AÑO FELIZMENTE Y QUE TODOS LOS PROPÓSITOS SEAN REALIZABLES, ES EL DESEO DE Montxu.
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